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La red de contactos para encontrar trabajo: muchas oportunidades están más cerca de lo que piensas

Cuando pensamos en buscar trabajo, normalmente pensamos en preparar un buen currículum, entrar en portales de empleo y empezar a enviar candidaturas. Todo esto es importante, pero existe otra herramienta que muchas veces dejamos en segundo plano: nuestra red de contactos.

Amigos, antiguos compañeros de clase, profesores, familiares, personas que hemos conocido durante unas prácticas, antiguos compañeros de trabajo o profesionales de nuestro sector pueden formar parte de esa red.

Y no, utilizar contactos para buscar empleo no significa necesariamente tener «enchufe». Se trata de conseguir que otras personas conozcan nuestro perfil, sepan qué estamos buscando y puedan acordarse de nosotros cuando aparezca una oportunidad.

Porque buscar empleo no consiste únicamente en responder ofertas. También consiste en movernos, relacionarnos y hacernos visibles.

¿Qué es realmente una red de contactos?

Cuando hablamos de networking nos referimos, básicamente, a crear y mantener relaciones con otras personas con las que podemos intercambiar información, conocimientos, experiencias y oportunidades profesionales.

Pero hacer networking no significa acumular cientos de contactos en LinkedIn. Una buena red se construye creando relaciones reales y manteniéndolas en el tiempo. De hecho, muchas veces importa más la calidad de esos contactos que la cantidad.

Y seguramente ya tienes una red aunque nunca te hayas parado a pensar en ella.

Puede estar formada por compañeros y antiguos compañeros de estudios, profesores, personas que has conocido durante unas prácticas, antiguos compañeros de trabajo, familiares, amigos o profesionales que has conocido en cursos, jornadas y actividades.

Por tanto, crear una red profesional no significa necesariamente empezar desde cero. El primer paso puede ser simplemente identificar las personas que ya forman parte de nuestro entorno.

Muchas oportunidades de empleo nunca llegan a publicarse

Aquí aparece uno de los motivos más interesantes para trabajar nuestra red de contactos: el denominado mercado laboral oculto.

No todas las empresas publican todas sus vacantes en portales de empleo. En muchas ocasiones, antes de publicar una oferta, recurren a personas que ya conocen, antiguos candidatos, currículums que tienen guardados o recomendaciones de sus propios trabajadores.

Pensemos en una situación muy sencilla.

Un restaurante necesita incorporar a una persona para trabajar durante el verano. Antes de publicar una oferta, el responsable pregunta a sus trabajadores:

«¿Conocéis a alguien que esté buscando trabajo?».

Uno de ellos recuerda que un amigo está buscando empleo y le avisa. Esa persona acaba de conocer una oportunidad que quizá todavía no aparece en ningún portal de empleo.

Ahí está precisamente el valor de nuestra red: hacer que otras personas sepan quiénes somos, qué sabemos hacer y qué estamos buscando.

Empieza por decir que estás buscando trabajo

Puede parecer demasiado sencillo, pero muchas veces no lo hacemos.

Si nadie sabe que estamos buscando empleo, difícilmente podrán avisarnos cuando conozcan una oportunidad.

Eso sí, es mejor evitar el típico:

«Estoy buscando trabajo de lo que sea».

Cuanto más concreta sea la información que damos, más fácil será que alguien pueda ayudarnos.

No es lo mismo decir eso que explicar:

«He terminado Administración y Dirección de Empresas y estoy buscando mi primera oportunidad en administración, banca o departamentos comerciales en Ciudad Real».

Ahora la otra persona sabe qué estás buscando y será mucho más fácil que se acuerde de ti si conoce una empresa o una oportunidad relacionada.

Además, nuestra red puede servir para algo más que conseguir directamente un empleo. Una persona puede recomendarnos una empresa, explicarnos cómo funciona un determinado sector, avisarnos de una oferta o simplemente ponernos en contacto con otra persona que pueda orientarnos.

Una conversación puede llevar a otra.

¿Quién forma parte de mi red?

No tenemos que pensar únicamente en personas que ocupen puestos importantes o responsables de Recursos Humanos.

Nuestra red puede estar mucho más cerca.

Un antiguo compañero puede trabajar ahora en una empresa que nos interesa. Un profesor puede conocer empresas del sector. Una persona con la que hicimos unas prácticas puede avisarnos de que necesitan trabajadores. Incluso nuestros amigos y familiares pueden conocer oportunidades de las que nosotros no nos habríamos enterado.

Un ejercicio sencillo puede ser coger un papel y pensar en diferentes ámbitos:

  • estudios y formación;
  • antiguos trabajos o prácticas;
  • amigos y conocidos;
  • profesores;
  • actividades, asociaciones o voluntariado;
  • profesionales que conocemos.

Probablemente aparezcan muchas más personas de las que inicialmente pensábamos.

LinkedIn: mucho más que tener un perfil

Las redes sociales han cambiado también nuestra forma de crear contactos profesionales y LinkedIn es probablemente el ejemplo más conocido.

Pero abrir una cuenta y añadir personas no es suficiente.

Podemos utilizar LinkedIn para investigar empresas que nos interesan, conocer profesionales de nuestro sector, localizar antiguos alumnos que estudiaron lo mismo que nosotros o descubrir qué tipo de perfiles están buscando determinadas empresas.

También podemos hacernos visibles compartiendo una formación que hemos realizado, algún proyecto, información relacionada con nuestro sector o participando en publicaciones de otros profesionales.

Y si encontramos a una persona con una trayectoria que nos interesa, podemos contactar con ella. Pero mejor hacerlo de manera natural.

Por ejemplo:

«Hola, he visto que estudiaste el mismo grado que estoy terminando y que actualmente trabajas en este sector. Me interesa bastante este ámbito y me gustaría conocer un poco tu experiencia y qué recomendarías a alguien que está empezando».

Es muy diferente a escribir directamente:

«Hola, ¿tienes trabajo para mí?».

El objetivo inicial del networking no debería ser pedir empleo a todo el mundo, sino conocer personas y construir relaciones profesionales.

Sal de internet: los contactos también se hacen en persona

No todo ocurre detrás de una pantalla.

Las ferias de empleo, jornadas empresariales, cursos, talleres, conferencias o actividades relacionadas con nuestro sector pueden ser lugares muy interesantes para conocer personas y empresas.

Incluso unas prácticas formativas pueden convertirse en una oportunidad para crear una primera red profesional.

En estos espacios podemos conocer qué hacen las empresas, qué perfiles necesitan o qué competencias valoran. Y, sobre todo, tenemos la posibilidad de presentarnos personalmente.

Para estas situaciones puede ser útil tener preparada una pequeña presentación. No hace falta preparar un discurso complicado. Simplemente debemos saber explicar en pocos segundos quiénes somos, qué hacemos y qué buscamos.

Por ejemplo:

«Estoy terminando Ingeniería Informática y me gustaría encontrar unas primeras prácticas relacionadas con desarrollo web. Estoy haciendo varios proyectos por mi cuenta y quiero empezar a ganar experiencia profesional».

Es algo breve, pero permite que la otra persona entienda rápidamente nuestro perfil.

Las autocandidaturas también ayudan a crear contactos

La red de contactos está muy relacionada con otra estrategia interesante para buscar empleo: la autocandidatura.

Consiste en contactar directamente con una empresa aunque en ese momento no tenga ninguna oferta publicada.

Podemos localizar empresas que nos interesen, investigar qué hacen y enviarles nuestro currículum acompañado de un pequeño mensaje explicando quiénes somos y por qué nos gustaría trabajar con ellas.

Quizá en ese momento no necesiten incorporar a nadie. Pero nuestro CV puede quedar guardado y ser tenido en cuenta cuando aparezca una necesidad.

Además, ya hemos conseguido algo importante: la empresa sabe que existimos.

Por eso, combinar portales de empleo, contactos y autocandidaturas puede ser mucho más efectivo que limitarse únicamente a enviar currículums a ofertas publicadas.

No aparezcas únicamente cuando necesites algo

Este es probablemente uno de los aspectos más importantes para entender bien el networking.

Una red de contactos no debería funcionar únicamente cuando necesitamos empleo.

Si llevamos tres años sin hablar con una persona y nuestro primer mensaje es «¿sabes de algún trabajo?», probablemente la relación resulte demasiado interesada.

Las relaciones profesionales también hay que cuidarlas.

Podemos felicitar a alguien por un nuevo puesto, compartir una información que pueda interesarle, recomendarle una oportunidad, preguntarle por algún proyecto o simplemente mantener cierto contacto de vez en cuando.

Y, sobre todo, hay que recordar que una red funciona en las dos direcciones.

Hoy alguien puede avisarnos de una oportunidad y mañana podemos ser nosotros quienes conozcamos una oferta, un curso o una persona que pueda ayudarle.

¿Y si todavía no tengo experiencia?

Precisamente cuando estamos empezando, crear una red de contactos puede ser especialmente útil.

Si eres estudiante o acabas de terminar tus estudios, puedes comenzar por compañeros, profesores, tutores de prácticas o antiguos alumnos.

También puedes acudir a ferias de empleo, actividades formativas, asociaciones profesionales o jornadas relacionadas con aquello que has estudiado.

Y no hay que pensar que por no tener experiencia no tenemos nada que aportar. Podemos hablar de nuestra formación, idiomas, proyectos, voluntariado, habilidades o del sector en el que queremos desarrollarnos.

Lo importante es empezar.

Una persona que comienza a crear su red durante sus estudios llegará al mercado laboral con muchos más contactos que otra que empieza a preocuparse por ello únicamente cuando necesita encontrar empleo.

Crear contactos está bien, pero mantenerlos es todavía más importante

Conocer a alguien es solamente el primer paso.

Imaginemos que hemos asistido a una feria de empleo y hemos hablado durante diez minutos con una persona de una empresa que nos interesa. Si pasan seis meses y nunca volvemos a contactar, probablemente esa conversación quede en el olvido.

Después de conocer a alguien podemos añadirlo a LinkedIn, enviar un pequeño mensaje recordándole dónde nos conocimos o mantener alguna interacción de vez en cuando.

Tampoco hay que frustrarse si una conversación no termina inmediatamente en una entrevista.

Crear una red profesional es un proceso a medio y largo plazo. Un contacto que hoy simplemente nos da un consejo puede avisarnos dentro de varios meses de una oportunidad.

Buscar trabajo también significa hacerse visible

Tener un buen currículum sigue siendo fundamental. Utilizar portales de empleo también. Pero limitar nuestra búsqueda únicamente a responder ofertas significa dejar fuera otras posibilidades.

Hablar con personas, asistir a actividades, contactar con profesionales, utilizar LinkedIn, recuperar antiguos contactos y hacer saber que estamos buscando empleo puede acercarnos a oportunidades que nunca aparecerían en una búsqueda tradicional.

La próxima oportunidad quizá todavía no esté publicada.

Puede conocerla un antiguo compañero, un profesor, alguien que trabaja en una empresa que nos interesa o una persona que conozcamos mañana en una jornada.

Por eso, no esperes a necesitar trabajo para empezar a crear tu red de contactos.

Empieza a construirla desde hoy.

¿Necesitas ayuda para buscar empleo?

Desde la Asesoría Joven de Ciudad Real podemos ayudarte a organizar tu búsqueda de empleo, mejorar tu currículum, conocer recursos y encontrar nuevas formas de acceder al mercado laboral.

📍 Espacio Joven de Ciudad Real
📩 asesoriajoven@ciudadreal.es
🌐 asesoriajoven.espaciojovencr.es

Porque buscar empleo no es únicamente encontrar ofertas: también es conseguir que las oportunidades puedan encontrarte a ti.